lunes, 13 de mayo de 2013

¿Por qué necesito esa libertad?

Atrapadores de sueños, en este mismo día, hace un año estaba en Santiago de Compostela, tras cinco días de intenso, duro y feliz camino. Desde entonces me lo he repetido una y otra vez, ese camino me cambió la vida, me mostró lo que estaba ahí y no podía ver, no estoy hablando de fe religiosa ni mucho menos. Estoy hablando de que pase lo que pase "yo puedo". Hice el camino para tomar decisiones, que aún hoy no he tomado. Estoy convencida de que ahora sería un buen momento para volver, el momento perfecto diría yo. Y digo esto porque aunque me empeñe en guardar los miedos en un cajón, a veces estos enseñan las patitas y me abaten. Quizá es solo que estoy de exámenes, quizá es que me siento algo perdida, sinceramente no sé que es, pero creo que necesito perderme para poder encontrarme y que entre estas cuatro paredes no puedo conseguirlo.
Añorar la sensación de respirar, de sentir, de soñar, de no pensar en ¿y si?, añoranza de  libertad.

martes, 9 de abril de 2013

¿Por qué hoy me siento triste?

No sé si es porque últimamente estoy algo más sensible o porque este hombre marcó un antes y un después en mi forma de pensar, pero esta mañana al enterarme de su fallecimiento no he podido evitar que un trocito de mí se estremeciera y una pizca de agua salada brotara de mis ojos, no quiero escribir un drama, pero ya sabéis que este blog es mi refugio y no tenía más remedio que venir aquí y contar la profunda lástima que hoy siento. Sinceramente, con los últimos personajes que han muerto recientemente no he sentido ninguna pena, siento ser brusca, pero es así, yo soy así, las únicas veces que demuestro sentimientos que no siento son cuando estoy encima del escenario.

Creo que guardo bastante estima a este hombre no solo por ser mi inspiración, sino porque en parte me recordaba a mi abuelo, sí, una de esas personas que cuando hablaba los demás callaban, porque es lo que se debe hacer cuando el que habla está diciendo algo mucho más interesante de lo que tú podrás decir en toda tu vida. Ese hombre no era sabio, era sabiduría, ese hombre no era bueno, era bondad. Ese hombre fue la inspiración de muchos durante toda su longeva vida, hasta el último momento. Con un prólogo suyo consiguió que yo, que empezaba a dar tumbos ya por el mundo de la no resignación, me indignara, me indignara de verdad. 96 años entregados a hacer del mundo, un mundo mejor. Y hoy que no estas, el mundo, sin duda, es un poquito peor.

Me hiciste ver lo verdaderamente importante de la vida con Salvatore Roncone, me hiciste llorar con su muerte y ahora me haces llorar con la tuya. Hasta siempre Sampedro.

jueves, 4 de abril de 2013

¿Por qué volvieron mis musas?

Llevaba mucho tiempo sin escribir, y esta vez no ha sido solo por falta de tiempo, era más bien una falta de musas. Hace poco comprendí que realmente no escribo para los demás, escribo para mí. Es una forma de encontrarme a mi misma y de poner mis ideas en orden, y si a su vez encuentro algo de reconocimiento, pues siempre gusta. Lo que decía, últimamente las musas no han rondado por mi vida, hasta que hace poco llegó, o más bien volvió a llegar un libro a mis manos, La elegancia del erizo de Muriel Barbery. Este libro me lo regaló un viejo amigo hace tiempo y cuando me lo empecé a leer me pareció el libro más aburrido y horrible del mundo por lo que lo abandoné a medio camino sin ningún remordimiento, pero por casualidades de la vida en una clase universitaria, bastante inspiradora, la profesora nos trajo un extracto de este libro para que reflexionáramos. Era extraño, pues lo que estaba leyendo no tenía nada que ver con la abominable obra que yo recordaba, más bien me resultó completamente inspiradora, una musa se me apareció en ese mismo momento. Y un nuevo amigo me dijo, yo creo que ese libro si que te podría gustar, debe ser que ya me van conociendo. Así que cuando estas vacaciones elegí un libro para llevarme como acompañante en mi viaje a Lisboa y lo vi en mi estantería, no lo dude. He de reconocer que todavía no lo he terminado, pero las musas han vuelto a mi vida y me daba un poco de miedo esperar y dejarlas que se fueran, así que hoy que tengo la inspiración al nivel de los dioses del Olimpo y la necesidad imperiosa de hacerlo, me he puesto a escribir. Quise buscarle una explicación a por qué una cosa que me resultaba tan horrenda, ahora me parecía de lo más interesante, y dado que soy una persona bastante cuadriculada no se trataba de una cuestión de cambio de gustos, la clave estaba en que ahora era capaz de entenderlo y en su día no. Es curioso porque ahora que soy capaz de entenderlo es el momento de mi vida en que me he dado cuenta de todas las cosas que no sé, y sin embargo por aquella época me sentía por así decirlo, una persona muy inteligente, no es que mi ego haya disminuido, ni mucho menos, seguramente la seguridad en mi misma es ahora bastante más fuerte que entonces. Pero, ¿sabéis qué? Cuanto más sé, más me doy cuenta de lo poco que sé, y entiendo cada vez más esa frase socrática de "Sólo sé que no sé nada". Parece mentira, pero leer este libro, o más bien el ser capaz de leer este libro me ha hecho poder ver distintos conceptos que había en mi cabeza unidos como una tela de araña, pero que sin embargo era incapaz de ver. Uno de esos conceptos es que en un taller de animación a la lectura (el porqué de mi presencia en un taller de animación a la lectura es una historia larga que no viene al caso) me contaron que cada libro tiene un momento en la vida para ser leído, y si te obligas a leerlo antes de tiempo seguramente hará que lo odies, cuando retomé La elegancia del erizo comprendí a la perfección lo que aquel hombre quería decir. Por otra parte es curioso, uno de los personajes protagonistas de la obra es una niña de 12 años de una inteligencia prodigiosa, es algo pedante, repipí y altanera y sin embargo no puedo dejar de sentirme identificada con ella, y no porque a los 12 años yo tuviera una inteligencia prodigiosa, quién sabe, en el fondo a lo mejor siempre he sido algo pedante, repipí y altanera. Pero en un intento de autocompasión y de intentar pensar que en realidad no soy todas esas cosas me dí cuenta que en muchas ocasiones nos sentimos identificados con los personajes de lo que leemos o vemos, y si te fijas a tu alrededor a todos nos pasa y si vas un poco más allá,  hay mucha gente que no tiene nada que ver contigo y que sin embargo se siente muy identificado con el mismo personaje que tú, y en ese momento la otra pieza del puzzle encajó, es decir, que comprendí otro de los conceptos que rondaban por mi cabeza sin conexión alguna con el resto. Este concepto tiene algo más que ver con mi directora de teatro y la obra que estoy representando. Mi personaje es una mujer bastante dura, sin embargo, mi directora no paraba de repetirme que no podía ser tan brusca al representarlo que podía ser borde, pero que los personajes tenían que caer bien. Pues la verdad es que en ese momento no lo entendí muy bien, pero tras lo que os he contado antes (lo de sentirnos identificados con los personajes), lo vi claro, nos sentimos identificados con ellos porque aunque sean apestosamente idiotas están escritos para que nos caigan bien, y todos en el fondo buscamos vernos reflejados en el otro, ¿y quién mejor que alguien que nos cae bien?    

viernes, 11 de enero de 2013

¿Por qué tan pocos escrúpulos?

Me paso la vida defendiendo a la política, mi gran amor, sin embargo entiendo perfectamente a quienes la odian, pues es difícil separar a la política de los políticos. Mi gran amor ha sido ultrajado por una larga lista de personajes sin escrúpulos que buscan enriquecerse a través de ella. ¿Dónde ha quedado la política como vocación, la política como un acto de servicio al bien común, como un alto sentido de la responsabilidad, como un deseo de mejorar las cosas? Ya escribí hace un tiempo una entrada en la que sentía la obligación de defender a esta ciencia, pero viendo el percal no me ha quedado más remedio que volver a salir en su defensa, pues defenderla es para mí una obligación.  Políticos que se oponen a la Ley de transparencia, políticos que privatizan la sanidad y luego se lucran gracias a su privatización, políticos que no dan la cara, políticos que destrozan nuestro medio para sacar beneficio personal, políticos que atentan contra la libertad, que quieren "regular" el derecho de manifestación y regalan indultos como el que le da un caramelo a un niño, políticos que se olvidan de la separación de poderes y menosprecian la democracia, corrupción, insensatez, falta de entrega... Pero eso no es política, son políticos, y no todos, no caigamos en decir que todos son iguales porque no es así, hay quien todavía cree, defiende y actúa acorde con lo que es la política. Todo esto no es más que un punto de inflexión, un volver a empezar, un momento de renovación, demos al reset y hagamos política haciendo honor a la misma.

martes, 25 de diciembre de 2012

¿Por qué esa doble identidad?

Deben ser las Navidades que me ponen tierna, pero siempre les dedico una entrada en este blog. A pesar de que cada vez huyó más de los asuntos religiosos sigo amando estas fiestas, y a pesar también de que el día de Nochebuena me trae uno de los recuerdos más tristes que tengo sigo celebrándolo como la que más porque el hombre de manos grandes que hacía callar a todos cuando hablaba se merece que lo haga. Época de agradecer, de pasar con la familia, de sonreír, de cantar villancicos, de disfrutar, de hacerse promesas. ¿Por qué que sería de unas navidades sin los propósitos de Año Nuevo? Yo cada año me propongo lo mismo, y obviamente si me lo tengo que proponer cada año es porque ninguno lo cumplo. Mi gran propósito es siempre ser más cariñosa, mira que lo intento, pero no me sale. Digamos que tengo mi manera particular de demostrar cariño, y la gente no la suele entender muy bien, cosa que comprendo perfectamente. Nos pasamos la vida intentando ser lo que no somos, proponiéndonos cosas que no conseguiremos porque no forman parte de nuestra esencia. Intento demostrarle al mundo que no me importan las cosas materiales, pero me derrito ante una chaqueta en un escaparate, le digo a todos que el amor no va conmigo pero... pero mejor no hablar de eso, tengo la teoría de que los fuertes sentimientos nos alejan de las metas importantes de la vida, pero otra parte de mí dice que lo grande de la vida es lo que sentimos en ella. Una continua doble identidad es lo que llevo dentro. Soy una persona multitarea que vive estresada se queja por ello hasta que comprende que no sabe vivir de otra manera y que cuando tiene vacaciones se aburre muchísimo. He llegado a la conclusión de que no soy un bicho raro, soy muchas en una, pero creo que todos somos así, que todos estamos formados de muchas personas y de distintas épocas. Ya he dicho que a mí las Navidades me ponen tierna...

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Por qué seguir luchando?

Esto es algo que escribí hace unos días y quería compartir con vosotros:
"Como siempre las cosas ocurren por casualidad. Una reunión que se cancela y terminas de oyente en una clase de historia antigua. Y básicamente me pongo a escribir porque me da vergüenza que me vea el profesor. Sin embargo, es una buena oportunidad para hacer esto, escribir a mano, escribir lo que pienso y lo que siento a mano, sentir como aquello que está en mi cabeza hace mover mi mano y transforma en trazos mis ideas. Escribir a mano, notar la cadencia de las letras, la fuerza de la escritura, los tachones, la rabia, el dolor, la felicidad, todo aquello que no se dice con las palabras que escribo sino en las palabras que escribo. Hace tiempo que no hago esto, escribir, la falta de tiempo, pero las casualidades de la vida son así, te dan oportunidades, hay quien lo llama serendipity (accidente afortunado). ¿No es eso la vida? Una cuestión de accidentes, unos más afortunados que otros. Este ha sido afortunado, tengo un profesor ante mí que sonríe cuando habla, explica con pasión, en cinco minutos he podido llegar a una conclusión: ama lo que hace. Eso es lo que quiero yo en mi vida, no sé que camino tomaré, pero el día que elija mi profesión espero tener esa sonrisa en la cara, ser feliz con lo que hago.
Necesitaba esto tanto, últimamente las cosas están algo desordenadas en mi vida. ¿Sabéis eso de "el que mucho abarca poco aprieta"? No estoy acostumbrada a renunciar a nada, me gustan demasiadas cosas y siento que la vida va demasiado deprisa para decir que no. Y no queriendo decir que no he renunciado a dormir y a mi vida social y ha llegado un momento en el que por querer hacer todo lo que me hace disfrutar, he dejado de hacer eso mismo: disfrutar.
Es todo como un caos, en el que mi cabeza cuadriculada se siente perdida, en el que mi vida personal ha quedado relegada y me pide a gritos que la escuche, que necesita arreglar ciertos asuntos para continuar.
Miro mi hoja, y es cierto, eso de que la escritura denota tu personalidad, esto es un verdadero desorden, mi vida en este momento y cómo lo escribo.
La eterna duda, el eterno no saber por dónde seguir, en todos y cada uno de los aspectos de mi vida. Pero no todo depende de mí, ¿o sí? ¿Es uno mismo responsable de todo lo que le ocurre? No lo creo, vivimos en sociedad, pero hay una parte importante que reside en mi persona. Darlo todo por lo que quiero, llegar hasta el final, hasta tener la certeza de que por lo que lucho ya no tiene sentido, que no voy a llegar a nada. ¿Pero y cuando sientes un miedo atroz de perderlo todo, de perderte a ti mismo? ¿Merece la pena luchar? ¿Hasta que punto caminaré hasta mi objetivo? ¿Cuánto estoy dispuesta a dar y a arriesgar? ¿Cuánto tiempo aguantaré tu eterna duda? La falta de certeza es peor que la negativa, es andar con los ojos tapados, son los primeros pasos de un niño, es saltar a la piscina sin mirar si tiene agua. Pero igual ahí esta la gracia, la chispa de la vida: la eterna duda"

jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Por qué hay un punto de inflexión?

Nos aferramos a personas, a objetos, a momentos, sin pensar que la vida puede cambiar de un momento a otro. Cuando una tragedia te coge de cerca tu manera de ver el mundo cambia, las cosas que parecían importantes ahora son meros acontecimientos. Ya nada es tan trascendental, ya nada hay que no puedas hacer, pues mañana puede ser demasiado tarde. Los jóvenes nos creemos inmortales, pensamos que nada nos pasará, pero pasa. Y no, no digo todo esto porque debamos vivir con miedo, sino porque cada minuto de la vida debe ser aprovechado. Continuamente nos tragamos las ganas, engullimos las palabras, dejamos para mañana lo importante, reprimimos nuestros impulsos.
En una tragedia, la vida no cambia solo para los que están muy cerca, sino que golpea a todos los que pasaron efímeramente,  y aunque pasen los años el recuerdo sigue intacto, la sensación de que no es real, el dolor, el pecho encogido, esa decisión de que las cosas ya nunca más las harás como las hacías, que hay que vivir el día a día, que ningún momento se puede dar por perdido,  que todo ocurre por una razón, aunque haya razones que nunca lleguemos a comprender.