jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Por qué seguir luchando?

Esto es algo que escribí hace unos días y quería compartir con vosotros:
"Como siempre las cosas ocurren por casualidad. Una reunión que se cancela y terminas de oyente en una clase de historia antigua. Y básicamente me pongo a escribir porque me da vergüenza que me vea el profesor. Sin embargo, es una buena oportunidad para hacer esto, escribir a mano, escribir lo que pienso y lo que siento a mano, sentir como aquello que está en mi cabeza hace mover mi mano y transforma en trazos mis ideas. Escribir a mano, notar la cadencia de las letras, la fuerza de la escritura, los tachones, la rabia, el dolor, la felicidad, todo aquello que no se dice con las palabras que escribo sino en las palabras que escribo. Hace tiempo que no hago esto, escribir, la falta de tiempo, pero las casualidades de la vida son así, te dan oportunidades, hay quien lo llama serendipity (accidente afortunado). ¿No es eso la vida? Una cuestión de accidentes, unos más afortunados que otros. Este ha sido afortunado, tengo un profesor ante mí que sonríe cuando habla, explica con pasión, en cinco minutos he podido llegar a una conclusión: ama lo que hace. Eso es lo que quiero yo en mi vida, no sé que camino tomaré, pero el día que elija mi profesión espero tener esa sonrisa en la cara, ser feliz con lo que hago.
Necesitaba esto tanto, últimamente las cosas están algo desordenadas en mi vida. ¿Sabéis eso de "el que mucho abarca poco aprieta"? No estoy acostumbrada a renunciar a nada, me gustan demasiadas cosas y siento que la vida va demasiado deprisa para decir que no. Y no queriendo decir que no he renunciado a dormir y a mi vida social y ha llegado un momento en el que por querer hacer todo lo que me hace disfrutar, he dejado de hacer eso mismo: disfrutar.
Es todo como un caos, en el que mi cabeza cuadriculada se siente perdida, en el que mi vida personal ha quedado relegada y me pide a gritos que la escuche, que necesita arreglar ciertos asuntos para continuar.
Miro mi hoja, y es cierto, eso de que la escritura denota tu personalidad, esto es un verdadero desorden, mi vida en este momento y cómo lo escribo.
La eterna duda, el eterno no saber por dónde seguir, en todos y cada uno de los aspectos de mi vida. Pero no todo depende de mí, ¿o sí? ¿Es uno mismo responsable de todo lo que le ocurre? No lo creo, vivimos en sociedad, pero hay una parte importante que reside en mi persona. Darlo todo por lo que quiero, llegar hasta el final, hasta tener la certeza de que por lo que lucho ya no tiene sentido, que no voy a llegar a nada. ¿Pero y cuando sientes un miedo atroz de perderlo todo, de perderte a ti mismo? ¿Merece la pena luchar? ¿Hasta que punto caminaré hasta mi objetivo? ¿Cuánto estoy dispuesta a dar y a arriesgar? ¿Cuánto tiempo aguantaré tu eterna duda? La falta de certeza es peor que la negativa, es andar con los ojos tapados, son los primeros pasos de un niño, es saltar a la piscina sin mirar si tiene agua. Pero igual ahí esta la gracia, la chispa de la vida: la eterna duda"

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