
Hace poco me empecé a leer un libro llamado "¿tener o ser?" el cual te explica la diferencia entre las personas que viven en la forma del ser y del tener, esto es fácil aunque suene un poco raro. Las personas que viven en la forma de tener son aquellas que basan su felicidad en las que cosas que poseen, hasta toman a los demás como si fueran sus pertenencias (MIS amigos, MI novi@...), cosa que hacemos todos o casi todos, he de decir. Este tipo de personas nunca van a ser felices ya que siempre habrá cosas mejores que puedan poseer, intentando así maximizar su propio ego. Sin embargo, las personas que viven en la forma de ser son aquellas que disfrutan de las experiencias, que no necesitan ver a las personas como su pertenencia personal, si no que disfrutan de su compañía, estas personas si pueden alcanzar la felicidad porque teniendo sus necesidades básicas cubiertas (eso sí) no necesitan alimentar su ego con posesiones, ni si quiera necesitan su ego, son felices con las experiencias que viven.
Llevo un tiempo pensando en ello, está claro que yo pertenezco al primer grupo, he de reconocer que me encanta ir de compras, que soy bastante celosa con las personas que quiero, que soy una persona muy orgullosa y aunque a todos nos cueste reconocerlo, siempre intento inflar mi propio ego.
Y es cierto viviendo así no somos capaces de alcanzar la felicidad, siempre va a ver algo que no podamos conseguir, una persona con la que sólo podamos compartir experiencias, que no quiera formar parte de nuestra gama de "posesiones".
¿Y cómo hacerlo?, ¿cómo dejar de sentir la necesidad de poseer el mayor número de cosas?, ¿cómo dejar a un lado nuestro orgullo para poder compartir las experiencias más bonitas con los demás?, ¿cómo pensar menos en lo que tenemos y más en lo que somos si vivimos en una sociedad que nos inculca desde pequeños aquello de "tanto tienes, tanto vales"?
Creo que estoy en ese período de la vida en el que toca tomar demasiadas decisiones, en el que te das cuenta de que hay que hacer muchas cosas, en el que me siento agobiada por todo aquello que me siento en la obligación de hacer y no se cómo, en el que me gustaría ayudar pero no sé ni por donde empezar, o sé por quien pero no se deja. Nací con el maldito lastre de la responsabilidad y aunque también por ello me siento especial, a veces me gustaría ser un poco como esas personas que no piensan demasiado, que siguen a la masa, y no se plantean nada más allá. Pero no, yo sigo con mi cabecita que va dando saltos de un lado a otro y que para todo se plantea está preguntas: ¿CÓMO? ¿POR QUÉ? y sobre todo, ¿EL QUÉ?
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