viernes, 11 de enero de 2013

¿Por qué tan pocos escrúpulos?

Me paso la vida defendiendo a la política, mi gran amor, sin embargo entiendo perfectamente a quienes la odian, pues es difícil separar a la política de los políticos. Mi gran amor ha sido ultrajado por una larga lista de personajes sin escrúpulos que buscan enriquecerse a través de ella. ¿Dónde ha quedado la política como vocación, la política como un acto de servicio al bien común, como un alto sentido de la responsabilidad, como un deseo de mejorar las cosas? Ya escribí hace un tiempo una entrada en la que sentía la obligación de defender a esta ciencia, pero viendo el percal no me ha quedado más remedio que volver a salir en su defensa, pues defenderla es para mí una obligación.  Políticos que se oponen a la Ley de transparencia, políticos que privatizan la sanidad y luego se lucran gracias a su privatización, políticos que no dan la cara, políticos que destrozan nuestro medio para sacar beneficio personal, políticos que atentan contra la libertad, que quieren "regular" el derecho de manifestación y regalan indultos como el que le da un caramelo a un niño, políticos que se olvidan de la separación de poderes y menosprecian la democracia, corrupción, insensatez, falta de entrega... Pero eso no es política, son políticos, y no todos, no caigamos en decir que todos son iguales porque no es así, hay quien todavía cree, defiende y actúa acorde con lo que es la política. Todo esto no es más que un punto de inflexión, un volver a empezar, un momento de renovación, demos al reset y hagamos política haciendo honor a la misma.

martes, 25 de diciembre de 2012

¿Por qué esa doble identidad?

Deben ser las Navidades que me ponen tierna, pero siempre les dedico una entrada en este blog. A pesar de que cada vez huyó más de los asuntos religiosos sigo amando estas fiestas, y a pesar también de que el día de Nochebuena me trae uno de los recuerdos más tristes que tengo sigo celebrándolo como la que más porque el hombre de manos grandes que hacía callar a todos cuando hablaba se merece que lo haga. Época de agradecer, de pasar con la familia, de sonreír, de cantar villancicos, de disfrutar, de hacerse promesas. ¿Por qué que sería de unas navidades sin los propósitos de Año Nuevo? Yo cada año me propongo lo mismo, y obviamente si me lo tengo que proponer cada año es porque ninguno lo cumplo. Mi gran propósito es siempre ser más cariñosa, mira que lo intento, pero no me sale. Digamos que tengo mi manera particular de demostrar cariño, y la gente no la suele entender muy bien, cosa que comprendo perfectamente. Nos pasamos la vida intentando ser lo que no somos, proponiéndonos cosas que no conseguiremos porque no forman parte de nuestra esencia. Intento demostrarle al mundo que no me importan las cosas materiales, pero me derrito ante una chaqueta en un escaparate, le digo a todos que el amor no va conmigo pero... pero mejor no hablar de eso, tengo la teoría de que los fuertes sentimientos nos alejan de las metas importantes de la vida, pero otra parte de mí dice que lo grande de la vida es lo que sentimos en ella. Una continua doble identidad es lo que llevo dentro. Soy una persona multitarea que vive estresada se queja por ello hasta que comprende que no sabe vivir de otra manera y que cuando tiene vacaciones se aburre muchísimo. He llegado a la conclusión de que no soy un bicho raro, soy muchas en una, pero creo que todos somos así, que todos estamos formados de muchas personas y de distintas épocas. Ya he dicho que a mí las Navidades me ponen tierna...

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Por qué seguir luchando?

Esto es algo que escribí hace unos días y quería compartir con vosotros:
"Como siempre las cosas ocurren por casualidad. Una reunión que se cancela y terminas de oyente en una clase de historia antigua. Y básicamente me pongo a escribir porque me da vergüenza que me vea el profesor. Sin embargo, es una buena oportunidad para hacer esto, escribir a mano, escribir lo que pienso y lo que siento a mano, sentir como aquello que está en mi cabeza hace mover mi mano y transforma en trazos mis ideas. Escribir a mano, notar la cadencia de las letras, la fuerza de la escritura, los tachones, la rabia, el dolor, la felicidad, todo aquello que no se dice con las palabras que escribo sino en las palabras que escribo. Hace tiempo que no hago esto, escribir, la falta de tiempo, pero las casualidades de la vida son así, te dan oportunidades, hay quien lo llama serendipity (accidente afortunado). ¿No es eso la vida? Una cuestión de accidentes, unos más afortunados que otros. Este ha sido afortunado, tengo un profesor ante mí que sonríe cuando habla, explica con pasión, en cinco minutos he podido llegar a una conclusión: ama lo que hace. Eso es lo que quiero yo en mi vida, no sé que camino tomaré, pero el día que elija mi profesión espero tener esa sonrisa en la cara, ser feliz con lo que hago.
Necesitaba esto tanto, últimamente las cosas están algo desordenadas en mi vida. ¿Sabéis eso de "el que mucho abarca poco aprieta"? No estoy acostumbrada a renunciar a nada, me gustan demasiadas cosas y siento que la vida va demasiado deprisa para decir que no. Y no queriendo decir que no he renunciado a dormir y a mi vida social y ha llegado un momento en el que por querer hacer todo lo que me hace disfrutar, he dejado de hacer eso mismo: disfrutar.
Es todo como un caos, en el que mi cabeza cuadriculada se siente perdida, en el que mi vida personal ha quedado relegada y me pide a gritos que la escuche, que necesita arreglar ciertos asuntos para continuar.
Miro mi hoja, y es cierto, eso de que la escritura denota tu personalidad, esto es un verdadero desorden, mi vida en este momento y cómo lo escribo.
La eterna duda, el eterno no saber por dónde seguir, en todos y cada uno de los aspectos de mi vida. Pero no todo depende de mí, ¿o sí? ¿Es uno mismo responsable de todo lo que le ocurre? No lo creo, vivimos en sociedad, pero hay una parte importante que reside en mi persona. Darlo todo por lo que quiero, llegar hasta el final, hasta tener la certeza de que por lo que lucho ya no tiene sentido, que no voy a llegar a nada. ¿Pero y cuando sientes un miedo atroz de perderlo todo, de perderte a ti mismo? ¿Merece la pena luchar? ¿Hasta que punto caminaré hasta mi objetivo? ¿Cuánto estoy dispuesta a dar y a arriesgar? ¿Cuánto tiempo aguantaré tu eterna duda? La falta de certeza es peor que la negativa, es andar con los ojos tapados, son los primeros pasos de un niño, es saltar a la piscina sin mirar si tiene agua. Pero igual ahí esta la gracia, la chispa de la vida: la eterna duda"

jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Por qué hay un punto de inflexión?

Nos aferramos a personas, a objetos, a momentos, sin pensar que la vida puede cambiar de un momento a otro. Cuando una tragedia te coge de cerca tu manera de ver el mundo cambia, las cosas que parecían importantes ahora son meros acontecimientos. Ya nada es tan trascendental, ya nada hay que no puedas hacer, pues mañana puede ser demasiado tarde. Los jóvenes nos creemos inmortales, pensamos que nada nos pasará, pero pasa. Y no, no digo todo esto porque debamos vivir con miedo, sino porque cada minuto de la vida debe ser aprovechado. Continuamente nos tragamos las ganas, engullimos las palabras, dejamos para mañana lo importante, reprimimos nuestros impulsos.
En una tragedia, la vida no cambia solo para los que están muy cerca, sino que golpea a todos los que pasaron efímeramente,  y aunque pasen los años el recuerdo sigue intacto, la sensación de que no es real, el dolor, el pecho encogido, esa decisión de que las cosas ya nunca más las harás como las hacías, que hay que vivir el día a día, que ningún momento se puede dar por perdido,  que todo ocurre por una razón, aunque haya razones que nunca lleguemos a comprender.

viernes, 19 de octubre de 2012

¿Por qué ese modo de avanzar?

Ayer por circunstancias y casualidades de la vida terminé entrando en un seminario cuyo título era "Paz, seguridad y defensa en tiempos de crisis global", aunque el nombre me llamaba, lo que me encontré allí no era para nada lo que me esperaba. Para mi sorpresa, lo que allí me encontré fueron cuatro hombres de renombre entrados en edad, todos con la misma opinión y con un peloteo recíproco, que en mi humilde opinión  rozaba el patetismo. Se dedicaron a defender la industria armamentística y la necesidad de invertir más en Defensa, escandalizados como estaban, de que la crisis hubiese obligado al gobierno a recortar estas partidas.
Entre sus razonamientos, alegaban que gran parte de los avances tecnológicos habían aparecido en el mundo militar y después se habían extrapolado al mundo civil, por ello defendían que se debía seguir invirtiendo en este campo para seguir avanzando. Ahora pienso yo, ¿no es más fácil que esas partidas presupuestarias se inviertan directamente en I+D+i? , ¿que se investigue aquello realmente necesario para que la sociedad civil avance? No entiendo esa necesidad imperiosa que ellos defendían, de que primero pasara por el mundo militar.
Ponían como ejemplo que las grandes civilizaciones más avanzadas eran las que más invertían en Defensa, diciendo algo así como, "esa sociedad americana que todos queremos imitar..." No sé los demás, pero os puedo asegurar que el modelo estadounidense no es el que quiero para mi país, por mucha crisis que estemos viviendo en estos momentos, la cual   precisamente es la que  nos está llevando a ese modelo americano que defiende el capitalismo a ultranza, dando un protagonismo a los mercados y dejando de lado a las personas. Siento decirlo, pero nunca me creí aquello del "Sueño Americano". Estos países que invierten tantísimo en Defensa también son los principales vendedores de armas, lo que me lleva a replantearme si tienen una gran Defensa porque hay un enemigo desconocido que puede atacar en cualquier momento y ellos son los principales exportadores de armas, ¿quién vende las armas a ese enemigo desconocido? NEGOCIO señores, esto es negocio. Única y exclusivamente negocio. Que no se les llene la boca defendiendo la necesidad de construir armas y avanzar tecnológicamente para construir mejores armas, haciéndonos creer que eso será mejor para nuestra seguridad. No me queráis contar el cuento chino de que lo hacéis por mi seguridad, cuando estáis perfeccionando objetos para matar, y os riáis con la boca abierta de que eso del Peace & Love ya no está de moda, no está de moda porque no os interesa, porque la paz no os da dinero.
Y sí, es cierto, que "gracias" a las grandes guerras se avanzo tecnológicamente, y esos avances beneficiaron en gran medida a la sociedad civil, y que eso avances fueron rápidos y eficaces porque sus creadores tenían una gran motivación: la de salvar sus vidas. Pero me niego a quedarme estancada en el siglo XX, me niego a creer que solo exista una motivación por guerra. Quizá soy una idealista, y mi visión es muy utópica, aunque también escuché un día que la utopía sirve para caminar, y caminar no es más que avanzar.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿Por qué no me creo nada?

Puede que sea la educación que he recibido, o quizá mi espíritu periodístico, pero tiendo a mirar el mundo desde un prisma algo crítico. Soy de las que no creen que las cosas sean blancas o negras, sino que la vida está llena de matices. He estado en numerosas manifestaciones, porque creo que es la herramienta que tiene el ciudadano para mostrar su descontento.Para mí, que antes de cualquiera de las ideologías que puedo defender, creo en la democracia, hay algo que debe respetarse siempre y esto es la libertad de expresión por medio de la vía pacífica. Ayer sentí miedo, ayer sentí miedo por primera vez en mi vida de que la democracia con la que he nacido se estuviese tambaleando. No fui a esta manifestación, entre otras cosas porque no estaba de acuerdo con algunas de las cosas que se pretendían con la misma, sin embargo, creo que quienes estaban allí tenían todo el derecho y todas las razones para estar. He mirado muchas imágenes, muchos vídeos intentando entender quien dice la verdad, y no he llegado a ninguna conclusión clara, y eso me asusta, pues ahora no me creo nada de nadie. Pues en esas imágenes veo como ciertos manifestantes emplean la fuerza física contra la policía perdiendo toda la razón con ello, pero también veo policías que utilizan su fuerza de manera desmesurada con manifestantes que estaban allí defendiendo lo que les pertenece de manera pacífica, defendiendo todo aquello por lo que han luchado ellos y sus familias y esta democracia (que nos pertenece a todos) durante años. No es la primera vez  ni va a ser la última que los medios de comunicación intenten distorsionar la realidad. Nos nos quedemos con una imagen simplista, con una batalla campal, porque eso vende, pero eso no es una representación del conjunto, sino solo de una mínima parte. Hay cosas que he oído que no me creo, a lo mejor simplemente porque no las quiero creer, porque si fueran verdad querría decir que este sistema no es como me lo habían contado.
La única realidad que creo es que aquí se nos está olvidando el verdadero problema, un problema de fondo que va  más allá de la lucha entre manifestantes y antidisturbios, el problema es la situación que estamos viviendo en la actualidad, nuestro Estado de Derecho se resquebraja por segundos desde el mismo momento en el que pagar el déficit pasa a ser lo primordial, dejando de lado a las personas. Todo esto pasará, algún día pasará, pues la economía como la vida es una noria, pero no podemos permitir que haya gente que se quede fuera.

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Por qué tanta desconfianza?

Estudio Ciencias Políticas porque creo que es una gran herramienta para cambiar el mundo, e imaginé que los que tenía alrededor de una manera o de otra buscaban en parte lo mismo. Sin embargo, el otro día ocurrió algo que me dejó desconcertada, un poco triste, incluso algo cabreada. El profesor nos expuso la teoría racionalista, que viene a decir algo así como que el Ser Humano es un ser egoísta cuyas acciones siempre buscan un beneficio personal (centrándose sobre todo en el beneficio económico), cuando este profesor pregunto quien estaba de acuerdo con esta teoría, una gran mayoría levantó la mano. ¿Pues sabéis qué? Que me niego a pensar que esto sea verdad, me niego a creer que el ser humano sea egoísta por naturaleza, y que solo se mueva por la razón. Siempre he presumido de ser muy racional, de pensar todo muy bien antes de llegar a la acción, pero eso no quiere decir que lo que me mueva la mayor parte de las veces no sea la pasión y el amor que siento por lo que hago. No creo que sea el egoísmo lo que hace que el mundo este como está, es la falta de confianza en los otros, el pensar que todos somos egoístas es lo que hace que el mundo sea como es. Y me niego a creer esto porque entonces todo lo que he pensado y soñado en mi vida no tendría sentido. Nunca he creído en eso de que todos tenemos un precio, por muy alto que este sea. Es más, siempre he creído que detrás de todo los hechos, incluso de los peores, siempre hay un motivo personal. Solo sé que si fuera capaz de ciertas cosas en mi vida que fueran extremas sería por mi familia, nunca por dinero... Ya lo dijo Hume: "La razón es y debe ser esclava de las pasiones".