
Sabéis atrapadores de sueños, hace tiempo leí en un libro que “no hay nunca un porqué para un recuerdo, llega de repente, así sin pedir permiso. Y nunca sabes cuando se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá”.Aunque estoy de acuerdo creo que muchas veces los recuerdos tienen una razón, un porqué, ¿cuál?, el de recordarnos que no somos dioses, que por mucho que pensemos que todo esta olvidado, tan sólo es una mentira, una mentira que nos hemos repetimos un millón de veces hasta que nos la hemos creído.
Pero un día escuchas esa canción, esa maldita canción que te pone el vello de punta, que hace que vuelvas a sentir escalofríos. Ves una foto, una maldita foto, y te das cuenta de que no, de que no lo has conseguido. Analizas todo una y otra vez, en que momento todo cambió, en que momento fallaste, pero da igual, eso ya lo has hecho muchas veces, y si en su día no encontraste una razón de peso que volviera las cosas lógicas no la vas a encontrar ahora.
Un día oí en una voz en off de una serie que “mentimos porque la verdadera verdad duele”, yo no tengo voz en off, simplemente una cabecita que no para de darle vueltas a todo y este blog que sería lo más parecido a ello, pero si mi vida fuera una película y hubiese voz en off diría algo así como: “pequeña a pesar de los malditas canciones y las malditas fotos eres feliz, y eso… eso es lo que importa”. Un momento, ¿qué estoy diciendo?, yo lo tengo todo superadísimo…
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