domingo, 21 de junio de 2009

¿Por qué tantas inseguridades?


Hola atrapadores de sueños!!
Quiero hablaros de algo, algo que provoca que nuestros sueños se hagan más lejanos, algo que todo ser humano tenemos y que nos empeñamos en que los demás no se den cuenta de que está ahí: nuestra inseguridad.
Sentimos miedo por muchas cosas, sentimos inseguridad por tantas otras: a no ser aceptados en un grupo; a que esos defectos físicos que todos tenemos y que nosotros mismos somos los que más vemos, sean juzgados por los demás.
Todos tenemos esa teclita que si alguien es capaz de encontrarla consigue desmoronarnos, es esa teclita que nos da tanto miedo que la gente conozca y solo le decimos cual es, a las personas con las que más confianza tenemos.
Por este camino que se llama vida debemos aprender a que esa tecla sea inamovible, es decir que da igual quien descubra que existe , cuando intente pulsarla será incapaz de moverla, pero eso esta en nuestras manos. Mi madre me suele decir que no hace daño el que quiere si no el que puede; yo antes no lo entendía muy bien pero es sencillo: si alguien nos quiere hacer daño no lo va conseguir si nosotros no le dejamos, aunque a veces es complicado, para ello hay que luchar.
Quizá no soy la más indicada para hablar de inseguridades. Creo que tengo miles de esas teclitas que pueden hacer que me desmorone; pero quiero decir que lucho para que cada día se muevan menos.
Hay veces que las inseguridades no vienen de serie si no que nos las dan malas experiencias.
Cuando algo te va mal, por ejemplo en el amor. A muchas personas les crea inseguridad, algunas personas no quieren olvidar por el simple hecho de que tienen miedo de no volver a sentir eso por nadie, otras consiguen olvidar pero se hacen un escudo para no volver a sufrir.
La vida es como un gran océano, en el que todos venimos con un salvavidas puesto pero de repente en ese gran océano te encuentras con alguien por el cual eres capaz de quitarte el salvavidas y sujetarte en esa persona. En un momento dado esa persona te suelta, por lo que tú comienzas a hundirte, sientes la presión del agua sobre tus hombros, cada vez desciendes más hasta que te hundes del todo; este es el momento en el que tienes que tomar una decisión: o le pegas una patada al suelo y te das un gran impulso para salir a la superficie o te quedas hundido en el fondo para siempre. Nos ponemos en el caso de que decides dar la patada y salir además, tienes a gente que te quiere, capaz de quitarse el salvavidas y bajar a por ti. Una vez arriba recuperas tu salvavidas y te das cuenta de que no necesitas a nadie para sujetarte. Sobrevives tú solo; aunque sabes que sobre la otra persona era más bonito el viaje por ese gran océano. Continuas por ese gran océano y entonces en el momento más inesperado, encuentras a otra persona por la cual serías capaz de quitarte el salvavidas; pero esta vez tienes miedo, estas inseguro; cada vez que piensas en quitártelo recuerdas todo ese agua sobre tus hombros; pero a la vez recuerdas cuando la otra persona te sujetaba. Decides quitarte otra vez el salvavidas pero esta vez has aprendido la lección: te guardas un trocito de aire por si a la otra persona le da por soltarte poder respirar bajo el agua y salir rápidamente.
Hay tantas cosas que nos crean inseguridad en esta vida, tantos obstáculos que debemos pasar. Algunos escalones son fáciles de subir, otros en cambio son tan altos que debemos escalarlos; pero es más difícil llegar a la cima si vamos con una mochila llena de inseguridad encima.
Por eso atrapadores de sueños debemos dejar nuestras inseguridades en un rincón, quizá es difícil deshacerse de ellas pero hagamos que ocupen una mínima parte. Es mucho más divertido caminar por ahí con la cabeza bien alta. Que no os afecte que os suelten en el océano, siempre habrá alguien con la mano tendida hacía ti para devolverte a la superficie.
Hasta pronto atrapadores de sueños!!

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