domingo, 29 de diciembre de 2013

¿Por qué hacer un balance?

¿Por qué hacer un balance? Porque toca, simplemente, porque se acaba este año, este año de mierda. No de mierda personal, no me puedo quejar y más como esta el patio. Pero sí, sí que me voy a quejar. Porque estoy hasta los ovarios de que se quieran meter en eso mismo, en mis ovarios. Porque el señor cristofascista de cejas anchas ha decidido que se puede meter en mi vida, que va a decidir él si soy madre o no, como si fuera él el hombre del espacio, ese en el que tanto cree. Y si quiero abortar, deberé hacer creer a un par de médicos que si lo tengo me volveré loca, no señor, no quiero tenerlo porque no me da la gana tenerlo, porque soy una mujer adulta con el derecho a decidir lo que quiere hacer con su cuerpo. Y si tanto quieren defender la vida, si tan cristianos son,  ¿porque no se ofenden tanto con las cuchillas de las vallas que ponen a aquellos que emigran, a los que tratan como delincuentes?, ah, que eso no es una persona, ya entiendo. Después gritarán a los cuatro vientos los tristes que están cuando se muere Mandela, ¡qué gran labor hizo Madiba!, ¿verdad? Pero ahí siguen lo que ustedes llaman concertinas, las cuales son elementos persuasorios porque ni si quiera tienen la dignidad de mirar a la verdad de frente, a la verdad que llevan generando todo este año de mierda. Golpes en el pecho por la muerte de Mandela y lágrimas de cocodrilo por los muertos en Lampedusa, pero aquí siguen existiendo los Centro de Internamiento para extranjeros en los que son maltratados y vejados, tratados una vez más como ciudadanos de segunda. ¿Dónde está aquí vuestro gran espíritu cristiano, el cual nos quieren imponer a todos y en este caso a todas?
Mi balance de este año no puede quedarse en el 2013, los balances de final de año, siempre me llevan a un punto de mi vida, a las navidades de hace 7 años, las navidades en las que perdí a mi abuelo, una de las personas que más me ha influido. No escribo esto buscando la lágrima fácil, escribo esto porque por primera en mi vida supe lo que era el dolor de verdad, el dolor que se siente al perder a una persona que lucho durante toda su vida porque sus hijos y sus nietos tuviéramos una vida digna. Por eso tengo que hacer este balance, porque durante muchos años gente como mi abuelo lucho porque este país fuera un país mejor con los derechos que merecíamos y esta gentuza, porque no tiene otro nombre, se lo está cargando todo. Por eso, no lo podemos permitir, por nosotros, por nuestro futuro, pero sobre todo por él, por mi abuelo y por todos los que fueron como él. Feliz 2014.