martes, 8 de octubre de 2013

¿Por qué diferenciar?

Soy ciudadana del mundo, europea, española, madrileña y alcalaína. No por ese orden necesariamente, o quizá sí, no sé, no me importa. Lo que si me importa es que soy ciudadana de un mundo injusto, procedo de un continente que llora la perdida de aquellos a los que dio la espalda, mi nación esta plagada de corruptos, mi autonomía está reventando un gran sistema sanitario y en la ciudad en la que nací hay un concejal neonazi. Ya sé que es una visión negativa, porque igualmente podría decir algo bueno de todos los lugares nombrados y de los que me siento parte, pero hoy no puedo. Hoy no, y desde hace unos días tampoco. Estoy enfadada, enfadada con la humanidad, o más bien decepcionada.
Creo firmemente en que una persona no es de una manera u otra por el color de su piel, por su procedencia o por su acento al hablar. Quizá soy yo la loca, pero en mi mundo, los locos son todos aquellos que se creen ciudadanos de primera por ser de un sitio en concreto. Querer multar a alguien por escapar de su pesadilla buscando su sueño en Europa. Es de locos. Pobres  aquellos que creen encontrarlo en una tierra materialista y egoísta. Es de locos. Tratar de delincuente a aquel que solo busca una vida mejor. Es de locos. Mirar para otro lado, no desarrollar políticas de inmigración justas y luego llorar por aquellos que murieron tratando de escapar. Es de locos.
Se aprendieron de memoria el discurso de que todos somos iguales, lo gritaron a los cuatro vientos, pero no lucharon porque fuera verdad, no querían que fuera verdad. Y es que el otro día vi American History X, y no creo que el discurso del nazi protagonista de la película sea muy diferente a lo que algunos piensas y sin embargo, no se atreven a decir en voz alta. Pues yo voy a decirlo bien clarito, lo que pienso. Lo de Lampedusa no fue un accidente, las aguas teñidas de rojo fueron teñidas por aquellos que miraron hacía otro lado, que teniendo en sus manos el poder para cambiar las vidas de aquellos que lo único que hicieron fue nacer en una tierra hostil, no hicieron nada. Sientan vergüenza señores, no se atrevan a llorar porque no tienen derecho. No se atrevan a lamentarse porque no tienen derecho. Y por una puñetera vez, miren a las víctimas, a sus víctimas a los ojos, no con lástima, sino de persona a persona y hagan algo.