viernes, 16 de agosto de 2013

¿Por qué estos sentimientos contradictorios?

Hace mucho que no escribo, pues como ya sabréis los pocos que os pasáis por aquí, realmente escribo para mí, por ello solo escribo cuando me apetece y eso depende mucho de mi estado de ánimo. Suelo escribir cuando estoy muy cabreada, muy feliz o melancólica.Y no sé muy bien el porqué pero hoy, y aunque sea una contradicción estoy de las tres maneras. Con mis recién cumplidos veinte años y aunque dejando atrás la adolescencia, no me siento muy distinta, he de decir que tengo una vida plena, así es, miro a mi alrededor y creo que no podría pedir más, para mí claro, para el mundo de mierda en el que vivo, sí. Por ello lo de los sentimientos contradictorios, soy feliz porque como he dicho en otras ocasiones no tengo razones de peso para no serlo, y más que nada me siento en la obligación moral de serlo, aún así vivo indignada. Hoy mi madre me ha comparado con Mafalda, un personaje perteneciente a la clase media de ideas progresistas y algo revolucionaria, puede ser.Y eso es lo que tenemos las Mafaldas del mundo, que somo felices, pero vivimos indignadas. Me indigna ver como en un país como Egipto masacran a un pueblo, pero desde occidente les reñimos como reñiría una madre, sin más, porque el negocio de las armas nos es muy rentable, así que mientras con la boca decimos una cosa, con la mano damos palmaditas en la espalda animando. Es como lo que hace el PSOE con el tema de los papeles de Bárcenas y el PP, que les dicen con la boca pequeña lo grave de la situación, pero no gritan mucho por si les salpica. Supongo que todos estaréis indignados con este tema, pero para una defensora acérrima de la política como soy, resulta insultante, como ciudadana, como futura politóloga, pero sobre todo como idealista. Lo soy, soy una idealista, desde que empecé a interesarme por la política hace así como 12 años creí de verdad que se podía cambiar el mundo, pero cuando veo y oigo la retahíla de estupideces y mentiras que sueltan por sus boquitas esos  patriotas y defensores de esa gran España, mi sueño se resquebraja. Es como si estuviera durmiendo y soñando el más bonito de los sueños, y al escuchar "fin de la cita" me despertaran con un vaso de agua fría. Sí, porque ese "fin de la cita" aparte de lo que ya sabíamos de nuestro presidente, es decir, que es un incompetente y un mentiroso, nos demuestra, perdón por la expresión, pero no hay otra palabra que lo describa mejor, que es un gilipollas. Un gilipollas que no convence a nadie, y al percatarse de ello saca el tema "Gibraltar" al más puro estilo franquista, con una cortina de humo de manual y en la que todos como borregos hemos caído.
Y a pesar del cabreo que estos temas me despiertan, como habréis podido comprobar, hay uno que aunque no sea tan polémico, ni  tan trascendental, a una feminista convencida como soy, le indigna aun más. Antes de seguir, aclarar una cosa, según la RAE en su segunda acepción dice que el feminismo es el "movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres",aclaro esto porque hay mucho cafre suelto, que al escucharte decir que eres feminista, se indigna diciendo "cómo puedes sentirte orgullosa siendo feminista, es como si yo dijera que soy machista", no querido amigo, lo contrario al machismo es el hembrismo. Y dicho esto voy al meollo de la cuestión. La causa de mi indignación es que recientemente Mireia Belmonte consiguió batir un récord mundial, pero a muchos periodistas les pareció mas interesante el cambio de look de Sergio Ramos. Obviamente el fútbol, después de la mentira, es el deporte nacional, pero de ahí a que no se sepa ni hacer periodismo, hay un trecho. Claro, es un deporte que no es fútbol. y además es una mujer la que lo ha conseguido. Y no conozco el caso del resto del mundo, por lo que no voy a opinar, pero si conozco el caso del deporte femenino español, doblegado a un segundo plano, y me pregunta es ¿por qué? No se me ocurre ninguna respuesta coherente, por eso, por eso me cabreo muchísimo.

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