lunes, 12 de septiembre de 2011

¿Por qué...?


No sé si escribir sobre el odio, la des-personificación, la decepción o la ilusión. Sé que todas estas palabras no tienen mucho en común, pero son cosas que han rondado mi cabeza en las últimas horas, no todas ellas son sentimientos que me han invadido, pero si que he podido ver, escuchar o sentir por parte de otros.
Ayer, en uno de mis programas favoritos (salvados, de Jordi Évole), pude ver una entrevista a una persona que había sido preso de Guantánamo, y afirmaba que los americanos de una forma u otra pagarían por lo que estaban haciendo, el odio se sentía con fuerza en sus palabras, en su expresión, en su mirada; daba miedo. ¿Somos capaces los humanos de sentir tanto odio para llegar a desear la muerte de una nación?, y mejor aún, ¿qué narices le hicieron a ese hombre para que sienta tanto odio en esa que llaman la tierra de la libertad? No excuso que alguien pueda querer exterminar a un país, a un país en el que tengo a grandes amigos, pero no puedo evitar pensar que tiene que haber una razón (aunque no tenga sentido) para que ese hombre sienta eso. El odio es cegador y tiene sed de venganza, no entiende de razonamientos, ni distingue a inocentes. El odio no se olvida, y la gente que lo siente no perdona, por eso daba miedo, porque el odio es una caja de Pandora, una vez que se abre, no hay manera de pararlo.
Mientras escuchaba la entrevista no podía evitar pensar que yo no sería capaz de no recriminar a ese hombre y decirle que no está bien lo que desea, pero resulta que un buen periodista cuando trabaja debe dejar de ser persona para convertirse en una máquina que mira, escucha y difunde la información que le llega. No sé si esto se aprende con el tiempo, la experiencia o la gente impulsiva como yo no seremos capaces de dejar a la persona que llevamos dentro en casa, y tendremos que soltar todos lo que sentimos y pensamos por la boca (con sus correspondientes consecuencias, teniendo en cuenta la profesión que he elegido).
Dejando a un lado el odio, quiero hablaros de la decepción, y es que a veces esperamos mucho de otras personas, esperamos cosas que seguramente nosotros tampoco seríamos capaces de dar, pero nos montamos nuestra propia película, y cuando los planes no salen como esperabas, y los demás no responden como tu querías, te embriaga ese pequeño sentimiento, que se coloca en tu estómago y te corta la respiración por un minuto (porque para mi por mucho que digan, las cosas no se sienten en el corazón si no en las tripas), lo bueno que saco de todo esto, es que las personas que más quiero nunca me han decepcionado, por eso esa sensación sólo me duró un minuto, y me sirve para saber que la próxima vez debo andar mas espabilada.
Ahora sí atrapadores de sueños, si hay un sentimiento que he notado con fuerza y durante más de un minuto es... la ilusión, la ilusión que se siente cuando sabes que has acertado en tu elección, que por una vez en tu vida estas seguro de que no estás perdiendo el tiempo en cosas que no te interesan lo más mínimo, la ilusión que se siente al estar un pasito más cerca de tus sueños.

sábado, 3 de septiembre de 2011

¿Por qué vivir de los recuerdos?


Atrapadores de sueños, lo he estado pensando y sí, lo hago continuamente, idealizo mi pasado, y con él, las personas que estaban allí presentes. Muchas veces echo de menos (lo que sea) y simplemente porque sólo soy capaz de acordarme de las cosas buenas, que por una parte es positivo, pero por otro lado es lo peor que puedes hacer. Es en ese momento en el que dices ya esta bien, no lo soporto o simplemente NO TE SOPORTO, un día más así y mato a alguien, y tomas la decisión de no volver a ver a esa persona o no volver a hacer tal cosa. Pero resulta que con el tiempo no recuerdas porque no le soportabas, que era lo que hacía (o lo que no hacía) que provocaba que la vena de tu cuello se hinchara. Y aquí estoy, una vez más, intentando recordar porque deje pasar ciertas oportunidades, y porque en ese momento me pareció sin duda lo más acertado y ahora no me parece tan claro. Sé que la respuesta es sencilla, simplemente sólo recuerdo los pequeños detalles, aquellos que fueron muy escasos, pero que parecían especiales. Creo que justo en este momento es hora de hacer "borrón y cuenta nueva", he empezado la universidad, estoy conociendo gente nueva, parece que esto pinta muy bien, ahora sólo falta hacerme mi huequecito, hacer de todo esto que es nuevo para mí, mi sitio.