jueves, 9 de junio de 2011

¿Por qué todo ha acabado?


Hoy recogía mis apuntes, mis bolis, mi mochila y mis libros, entre ellos encontraba notas, canciones recomendadas, películas que no he tenido tiempo de ver. Mientras recogía todo eso me daba la impresión de que también recogía una parte de mí, una parte de mi vida. Ha sido un curso duro, las cosas no han sido fáciles, el tiempo libre ha sido escaso y lo de relajarme ha sido impensable, un día después, con la selectividad ya hecha no cambiaría nada de este año.
Quizá nunca antes había estudiado tanto, nunca antes había sentido tanto estrés, mi vida social la he dejado un poco aparte, pero la experiencia ha sido increíble, sin lugar a dudas porque estaba rodeada de unas personas geniales, una clase en la que eramos trece (sí 13), pero trece amigos, en la que mis profesores se han convertido en un apoyo incondicional, en mi guía, he de decir que no han sido unos profesores como los demás. Gracias, por estar siempre atentos de nosotros, por no dar clase y punto, por preocuparos, por desear que se cumplan nuestros sueños y por ser simplemente los mejores.
Llevo mucho tiempo deseando cambiar de aires, salir del colegio e ir a la universidad y sin embargo, ahora que estoy sólo a un pasito siento terror, de no saber lo que me voy a encontrar y de abandonar la protección de mi colegio, ese que odie con todas mis fuerzas cuando entré y al que ahora me quiero aferrar, no quiero salir de esta burbuja. Me gustaría poder alargar esto unos mesecitos más y poder quedarme con esos detalles que a veces se me escapaban, que no apreciaba, y sin embargo ahora sé que echaré de menos.
Voy a echar de menos la mesa de cris, esa que tenía dos horarios, el suyo y el de ceci, voy a echar de menos el tablón de "llamalo X" que se terminó convirtiendo en "dí una cagada o una frase que suene mal fuera de contexto y acabará ahí", voy a echar de menos el corcho literario en el que sólo ponía cosas la tutora, voy a echar de menos hasta la pelotita esa de gomaespuma que siempre acababa dándome en la cabeza, voy a echar de menos las partidas de pocker de los chicos y salir a la defensa de algún niño inocente cuando veíamos que se metían con él por la ventana, voy a echar de menos el reloj azul de la pizarra, ese que corría tanto en los recreos y se quedaba parado en las clases. Pero sobre todas las cosas voy a echar de menos al inquieto, a mi amigo el ricitos, al galán, al de espartales, al que suelta sabiduría por la boca, al calité, a la hippie estresada, a la nuera de la de economía, a la potrillo, a la melenas, a la del mal genio y gran corazón, a mi petarda, al de los paluegos, a la de los taconazos, al de las visicitudes, a la que nos animaba, a la incentivada, a la que confundía los horarios, al del perro pulgoso, a la que siempre estaba deseando hacer cosas para todos y a todas esas personas que han pasado por nuestra clase ya sea como alumnos o profesores; A todos MIL GRACIAS por cuatro años maravillosos.