martes, 29 de marzo de 2011

¿Por qué no me doy cuenta?


Atrapadores de sueños, me he dado cuenta de que soy una gran estúpida, si, tengo que reconocerlo. Tengo una manía increíble de perder el tiempo con quien no lo merece. Y en ese tiempo me he olvidado sin darme cuenta de dedicarlo a quien realmente lo necesita y quien realmente lo merece. Como ya dije en una entrada anterior me cuesta mucho decir lo que siento, por eso me es más fácil decirlo por aquí.
Primero a mis indispensables, deciros que siento haber estado tan despistada, que a veces estoy como en otro mundo y no me entero de las cosas. Lo siento de verdad, siento no haber estado ahí como debería, siento dar importancia y aburriros con cosas que no la tenían y no haberos escuchado lo suficiente.
La gente dice que me asusto con mucha facilidad y sin duda alguna es porque siempre estoy con la cabeza en otra parte. El otro día alguien me dijo que intentara concentrarme en los pasos que daba, es decir, que pensara en el presente apartando a un lado mis recuerdos y evitando imaginar lo que iba a pasar; pero me es imposible, al tercer paso ya estoy en mi mundo otra vez y me he cansado de ser así. Mucho querer ayudar al mundo y no me he dado cuenta de que había gente muy cerca de mí que me necesitaba, y es por culpa de este despiste y esta desconexión. Quizá sea una consecuencia de mi necesidad de crearme una barrera, me quise proteger tanto de la gente que pensaba que me podía hacer daño, que me aislé hasta de los que estaban ahí tendiéndome su mano.
Lo siento de verdad y gracias. Ahora me he propuesto una cosa más, voy a cuidaros mucho, entre otras cosas porque ya me habéis cuidado vosotros durante mucho tiempo

jueves, 24 de marzo de 2011

¿Por qué tanto orgullo?


Romántica, no, no creo que nadie pueda referirse a mí de ese modo. Aunque creo que en el fondo lo soy y mucho, pero no se me da bien eso de lanzarme en los brazos de nadie, soy de declaraciones en casos extremos y últimos momentos, el resto del tiempo prefiero callármelo. Tengo la costumbre de decir siempre todo lo que pienso pero jamás lo que siento. Soy de las que dice con mas facilidad no quiero volver a verte que te echo de menos. Nunca dije te amo, pero si muchos "que asco me das" aunque no fuera cierto. No sé si realmente es por orgullo o simplemente una forma de protección. No me gusta ir de la mano por la calle porque es como decirle al mundo "es mio y soy tuya" y no me gusta la sensación de pertenecer a nadie, o quizá es el simple hecho de no querer hacerme ilusiones porque ello implica sentimientos y dentro de los sentimientos está el dolor. Igual es una actitud muy cobarde y luego me quejo cuando no me salen las cosas, aunque seguramente sea yo misma las que me las auto destruyo antes de sentir que "he caído". Creo que es una mezcla de inseguridad y de miedo y de pensar "¿cómo voy a ser yo si mírala a ella?". Para poder querer a alguien, primero hay que quererse a uno mismo, y aunque de cara a la galería soy la persona con más amor propio del mundo, en realidad no hay nada más lejos de la realidad (valga la redundancia).
Cariñosa, no, eso tampoco creo que sea un calificativo para mí, tampoco creo que sea super arisca pero en este aspecto si que me gusta guardar mi espacio y compartirlo con muy pocas personas, no soy de las que verás dando abrazos a todas horas, a veces me gustaría ser un poco más así, pero no me sale. No soy de las que suele decir cosas bonitas, es más, cuanto más quiero a una persona, más me cuesta. Así que ten claro que si me escuchas llamarte idiota o algo por estilo es porque me importas.
Siento soltaros este rollo un poco sentimental, pero necesitaba desahogarme, se me da mejor escribir estas cosas que decirlas. Y si me permitís, os daré un consejo (un poco de madre), en asuntos del corazón haced todo lo contrario a lo que hago yo.

domingo, 20 de marzo de 2011

¿Por qué nos aferramos al tener?


Hace poco me empecé a leer un libro llamado "¿tener o ser?" el cual te explica la diferencia entre las personas que viven en la forma del ser y del tener, esto es fácil aunque suene un poco raro. Las personas que viven en la forma de tener son aquellas que basan su felicidad en las que cosas que poseen, hasta toman a los demás como si fueran sus pertenencias (MIS amigos, MI novi@...), cosa que hacemos todos o casi todos, he de decir. Este tipo de personas nunca van a ser felices ya que siempre habrá cosas mejores que puedan poseer, intentando así maximizar su propio ego. Sin embargo, las personas que viven en la forma de ser son aquellas que disfrutan de las experiencias, que no necesitan ver a las personas como su pertenencia personal, si no que disfrutan de su compañía, estas personas si pueden alcanzar la felicidad porque teniendo sus necesidades básicas cubiertas (eso sí) no necesitan alimentar su ego con posesiones, ni si quiera necesitan su ego, son felices con las experiencias que viven.
Llevo un tiempo pensando en ello, está claro que yo pertenezco al primer grupo, he de reconocer que me encanta ir de compras, que soy bastante celosa con las personas que quiero, que soy una persona muy orgullosa y aunque a todos nos cueste reconocerlo, siempre intento inflar mi propio ego.
Y es cierto viviendo así no somos capaces de alcanzar la felicidad, siempre va a ver algo que no podamos conseguir, una persona con la que sólo podamos compartir experiencias, que no quiera formar parte de nuestra gama de "posesiones".
¿Y cómo hacerlo?, ¿cómo dejar de sentir la necesidad de poseer el mayor número de cosas?, ¿cómo dejar a un lado nuestro orgullo para poder compartir las experiencias más bonitas con los demás?, ¿cómo pensar menos en lo que tenemos y más en lo que somos si vivimos en una sociedad que nos inculca desde pequeños aquello de "tanto tienes, tanto vales"?
Creo que estoy en ese período de la vida en el que toca tomar demasiadas decisiones, en el que te das cuenta de que hay que hacer muchas cosas, en el que me siento agobiada por todo aquello que me siento en la obligación de hacer y no se cómo, en el que me gustaría ayudar pero no sé ni por donde empezar, o sé por quien pero no se deja. Nací con el maldito lastre de la responsabilidad y aunque también por ello me siento especial, a veces me gustaría ser un poco como esas personas que no piensan demasiado, que siguen a la masa, y no se plantean nada más allá. Pero no, yo sigo con mi cabecita que va dando saltos de un lado a otro y que para todo se plantea está preguntas: ¿CÓMO? ¿POR QUÉ? y sobre todo, ¿EL QUÉ?

lunes, 14 de marzo de 2011

¿Por qué todo está patas arriba?


Cuando eres joven y estas a punto de tomar ciertas decisiones importantes que marcarán el resto de tu vida te paras a plantearte muchas cosas y sobre todo te paras a mirar el mundo que te rodea. Y cuando miras detenidamente y sales de esa burbuja en la que estamos encerrados los niños de este llamado "primer mundo", te das cuenta de que el resto no es tan bonito como tú te creías e intentas reflexionar porque está así.
Ves un mundo en el que el desequilibrio es tal que mientras unos se dan masajes con oro, otros no tienen para comer, en un mundo en el que países que siempre han estado oprimidos por un régimen que no eligieron comienzan a levantarse, y un mundo que azota con grandes catástrofes naturales las cuales hacen que nos empecemos a preguntar: ¿por qué? ¿Y si este planeta al que llevamos años maltratando ha decidido que ya es hora de dejar hacerlo?, ¿y si la Tierra está haciendo su propia homeostasis?
Y ahora nos quedan dos opciones, a éstos a los que ahora nos toca elegir; o como muchos, tiramos la toalla porque pensamos que vivimos en un mundo que no merece la pena donde triunfan los que no deben y donde parece que todo se está desmoronando; o como unos pocos, decidimos tirar para adelante y cambiar este mundo que hemos heredado.

miércoles, 9 de marzo de 2011

¿Por qué es tan difícil?


Hace mucho tiempo, tomé la decisión irrevocable de cambiar el mundo, pero desde que la tomé no he movido un dedo por hacerlo. Me siento hipócrita porque no sigo ni los mismo ideales que defiendo, pero no porque no quiera es porque no sé como empezar a hacerlo. Me siento desinformada, creo que nos están contando continuamente una gran mentira, que nos ocultan la verdad, que vivimos en nuestra burbuja, en nuestra vida ideal. Pero para mí no es eso, mi sueño no es casarme, tener dos niños, vivir en un chalé y conducir un buen coche, ya vivo en ese tipo de familia, y si, soy muy feliz, pero no es lo que yo busco en mi futuro.
Yo busco poder hacer algo por los demás, poder cambiarlo todo, poder sentir que hecho algo de verdad, poder sentir que no soy una niña de papá que ha conseguido lo que quería porque estaba en el sitio adecuado. Quiero darle las mismas oportunidades que yo he tenido, tengo y tendré a personas que no corren la misma suerte por el simple hecho de nacer en un lugar distinto al mío. Llámame inocente o ignorante si quieres, pero me acabo de enterar de que todas las "ayudas humanitarias" que se dan a otros países se cobran y con intereses. ¿En serio?,¿en qué mundo vivimos? En un mundo en el que para que unos tengamos cosas que ni si quiera necesitamos, otros se mueren de hambre; en un mundo en el que el egoísmo y el propio interés prima por encima de todo; en un mundo en el que algunos defienden que se cobren esos intereses porque ese dinero ha salido de "nuestro trabajo". Parémonos un poquito a pensar en lo que decimos, igual es que esas personas no tienen la oportunidad de conseguir un trabajo, igual esas personas no tienen un plato que llevarse a la boca, igual sus hijos están muriendo porque ni si quiera pueden ponerse una vacuna; pero tenéis razón que tonta soy. Hay que cobrarles los intereses que si no, no tengo para mi tele de plasma y mis dos coches, es cierto, además, ¿para qué les vamos ayudar?, para que resurjan y se conviertan en competencia. Que razón tenéis, es mucho mejor así, sigamos como estamos, venga pisémosles más, que todavía parece que respiran...
Ahora yo sigo aquí,esperando a no sé que, a ver cual es el momento correcto para actuar,o mejor dicho para averiguar cual es la forma correcta de actuar. He perdido mucho tiempo preocupándome de cosas que no tenían importancia, pero ahora llega lo más difícil... preocuparme por cosas que si la tienen.