domingo, 23 de enero de 2011

¿Por qué disfruto tanto?


Atrapadores de sueños! Ayer fue un día de esos grandes, de los que dices esto, todo esto que llaman vida merece la pena. Me subí encima de ese escenario e hice lo que más me gusta: TEATRO. Los nervíos, la tensión, el trabajo mereció la pena cuando al salir estaba toda esa gente que me aprecia para darme un aplauso. Y en esos momentos es cuando te das cuenta de que tienes que luchar, que tienes que ir a por todas, cuando quieres algo de verdad no vale tirar la toalla. Convertirte en alguien que no eres, sacar todo lo que llevas dentro para sentirte como una dulce doña Inés, un personaje que me parece tan lejano y sin embargo en el fondo tan real en mi propia vida es simplemente mágico. Y después cuando bajas eres otra vez tú, con distintos objetivos a los de doña Inés, con distintos miedos y con distintas alegrías, pero un pedacito de esa niña inocente se queda en tí, ¿quién no ha tenido la duda entre el deber y el querer?
Una amiga después de verme me preguntó: ¿y entonces qué, teatro o periodismo?, y yo dije ¡teatro!, y sin embargo ahora estoy escribiendo aquí todo lo que paso ayer por el simple hecho de que lo necesito, así que ahora si que lo tengo claro, voy hacerlo todo. ¿Qué es complicado? si, pero nadie dijo que la vida fuera fácil, y a mí cuanto más difícil sea algo más me gusta. Llamadme complicada pero sinceramente lo hecho y lo fácil es tan aburrido...
A todos mis compis de teatro... SOMOS UNA PIÑA!, y a todos los que vinieron a verme... MIL GRACIAS!